En una ciudad repleta de anuncios prometiendo la próxima gran revolución de la inteligencia artificial, un espectacular comenzó a llamar la atención por promocionar “la interfaz de chat líder impulsada por AI”. Parecía otra startup de Silicon Valley intentando competir en la carrera tecnológica, pero había un pequeño detalle escondido en el anuncio: la supuesta inteligencia artificial era simplemente un hombre respondiendo preguntas desde su computadora.
Detrás del proyecto está Tucker Bryant, artista conceptual y exempleado de Google, quien creó ChatTJB, una página con apariencia similar a los chatbots que millones de personas utilizan todos los días. Los usuarios podían escribir prácticamente cualquier pregunta y esperar una respuesta, solo que del otro lado no había un modelo de lenguaje ni un sofisticado algoritmo. Estaba Tucker. 😅

ChatTJB parecía otro chatbot de inteligencia artificial
Bryant lanzó el proyecto en abril con una idea bastante absurda: crear una experiencia que pareciera un chatbot avanzado, pero cuyas respuestas fueran tan humanas, improvisadas y promedio como las de cualquier persona. Si alguien preguntaba qué preparar para cenar, Tucker contestaba con lo primero que se le ocurriera; si alguien pedía generar una imagen, en lugar de utilizar un generador de IA, tomaba papel y hacía el dibujo a mano. ✍️
La broma llegaba hasta el propio marketing. El espectacular instalado en San Francisco anunciaba ChatTJB como un servicio “Powered by AI”, pero un pequeño asterisco aclaraba el verdadero significado de esas letras: Average Individual, que podría traducirse como “individuo promedio”. Lo curioso es que parte de esa aclaración incluso quedaba tapada por un árbol, haciendo que el anuncio pareciera todavía más auténtico.
Un espectacular de 6 mil dólares desató la locura
El anuncio costó 6,000 dólares y comenzó a exhibirse a finales de julio en San Francisco. Al principio, ChatTJB recibía apenas unas decenas de preguntas al día, pero después de que el proyecto comenzó a circular en redes sociales todo cambió. Para el 6 de agosto ya había recibido más de 30,000 consultas y, durante su momento de mayor tráfico, llegaron a entrar alrededor de 5,000 preguntas en una sola hora. 🚀
Y la historia siguió creciendo. Días después, Bryant aseguró que ChatTJB ya había superado las 100,000 consultas. Evidentemente una sola persona no podía responder semejante cantidad de mensajes, por lo que abrió una convocatoria para conseguir otros “individuos promedio” dispuestos a ayudar. Más de 10,000 personas terminaron ofreciéndose como voluntarias, convirtiendo lo que comenzó como una broma personal en una extraña comunidad de humanos fingiendo ser una máquina.
La broma también es una crítica a nuestra dependencia de la IA
Detrás del humor existe una idea bastante más seria. Bryant explica que ChatTJB nació después de darse cuenta de la facilidad con la que comenzamos a delegar pequeñas decisiones a una inteligencia artificial, incluso aquellas que perfectamente podríamos resolver nosotros mismos. Su proyecto busca hacer que las personas cuestionen un poco más las respuestas que reciben de estas herramientas y no confíen automáticamente en algo solo porque aparece dentro de una interfaz sofisticada.
La ironía es todavía mejor porque Bryant utilizó herramientas de inteligencia artificial para crear la propia página de ChatTJB, aunque las respuestas fueran humanas. Al final, una campaña de 6,000 dólares consiguió hacer algo que muchas startups con presupuestos enormes persiguen todos los días: llamar la atención, generar conversación y hacerse viral. Y lo logró precisamente burlándose de la obsesión de Silicon Valley por ponerle IA prácticamente a todo. 🤖